Nueva legislación y problemas éticos
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Hola,
Ignoro la afluencia de visitantes de este foro, pero desde aquí desearía instar al debate, en primer lugar, y al posicionamiento, en segundo, de la Comisión Deontológica, y de todo nuestro querido Colegio, respecto a los dilemas éticos que plantean las nuevas legislaciones en ciernes, y que tan directamente nos han de afectar, pues concretamente me refiero a las concernientes a la llamada "píldora del día después", también "píldora abortiva" en otros foros, a la también llamada "eutanasia", en otros ámbitos de discusión denominada "aceleración del fallecimiento natural", y al sin ambages denominado "aborto libre".
Me pregunto cómo es que desde otros colegios ya se están publicando posicionamientos, y si nuestra Comisión Deontológica está trabajando al respecto. Si es así, pregunto si se nos pedirá opinión a los profesionales, o tenemos que asistir expectantes a un debate muy intenso en medios de comunicación sin poder expresarnos como entendidos en la materia.
Entiendo que es preciso en este tipo de temas evitar el posicionamiento político, el aferrarse a ideas propias y prejuicios. Y tanto que sí. Sin embargo, no puede uno menos que preguntarse cómo es posible que una posición concreta ante la vida, como es la que actualmente ostenta el poder legislativo y el ejecutivo, al menos, puede escuchar y a la vez hacer oídos sordos al resto de posiciones. No puede ser que se genere debate, cuando la ley ya está en curso, y con pactos referentes a votos parlamentarios ya cerrados. ¿No se está reproduciendo, a nivel de debates, aquello del chiste: "- Doctor, nadie me hace caso... - El siguiente...?
Al menos, démonos la ocasión de escucharnos mutuamente. De entrada, defenderé una posición favorable a la vida, desde su inicio en la fecundación, hasta su final natural, en el fallecimiento (ni retardado por un encarnizamiento terapéutico, ni adelantado por una, a mi entender mal denominada, "eutanasia" o "muerte digna"). Postura defendida por grandes médicos como el Doctor Lejeune, gracias al cual la mayoría de mujeres embarazadas actualmente realizan con ácido fólico la prevención de los defectos de tubo neural. Y también gracias al cual conocemos que el Síndrome de Down es debido a una cromosomopatía, en concreto la trisomía 21. ¡Qué mal se le pagaron sus avances! Muy probablemente debido a una postura claramente anti-abortista. Llamaba él al no-nacido: Pulgarcito. Y recreaba la historia de Pulgarcito como un ser aparentemente carente de peso y de importancia, pero que se convierte en el gran protagonista de su propia historia y de la de muchos otros...
Era el Doctor Lejeune de la opinión de ser humildes en lo que respecta a los propios conocimientos. Decía que hace unos 40-50 años, la tuberculosis era una enfermedad incurable. Sin embargo, a base del esfuerzo de muchas personas, se ha convertido en una enfermedad tan tratable como tantas otras. Cierto es que en el Síndrome de Down (trisomía 21 desde su descubrimiento), como otras (vg. Alzheimer, cáncer de páncreas, por poner dos), creemos aún estar muy lejos de su solución. Sin embargo, eliminar los casos no es ni mucho menos más que un simple parche intelectual, amén de asesinato, como lo sería eliminar a todos los Alzheimer, cáncer de páncreas...
En fin, de momento lo dejo. Me alegraría mucho que al menos alguna persona pudiera plantearse, como yo, algún dilema ético y pudiera sacar alguna conclusión en claro que le ayude en su vida personal, familiar y profesional.


